Custodia compartida ganada a pesar de denuncias falsas VioGén

El camino hacia la custodia compartida puede ser complicado, especialmente cuando se atraviesan acusaciones de violencia de género. Un reciente caso en Madrid ilustra cómo un padre luchó durante años para obtener el derecho a compartir la crianza de su hija, enfrentándose a múltiples denuncias y obstáculos legales. Este relato no solo resalta la importancia de la custodia compartida, sino también la complejidad de las denuncias por violencia de género y su impacto en la vida de los padres y sus hijos.

Un caso de lucha y perseverancia en la custodia compartida

Un mes antes de la declaración del estado de alarma, nuestro despacho recibió una sentencia que resultó ser un rayo de esperanza para nuestro cliente y su hija. Después de más de cinco años de batalla legal, se logró la custodia compartida en primera instancia, poniendo fin a un proceso desgastante y lleno de dificultades.

La historia comenzó en febrero de 2015 cuando se presentó la demanda de custodia. A lo largo de estos años, el padre tuvo que enfrentar cuatro denuncias por VIOGEN interpuestas por la madre, que buscaba limitar su contacto con la niña. A pesar de la gravedad de estas acusaciones, solo una de ellas llegó a juicio y concluyó con una sentencia absolutoria, lo que demuestra la falta de fundamento en las denuncias.

En virtud del artículo 92.7 del Código Civil, la existencia de un proceso penal puede servir como un obstáculo para la custodia compartida. Si nuestro cliente hubiera sido condenado, su capacidad para obtener la custodia compartida se habría visto seriamente comprometida.

El impacto de las denuncias falsas en el proceso judicial

El caso no es único. Muchas veces, las denuncias por violencia de género son usadas como herramientas en disputas de custodia, complicando aún más los procesos legales. En este caso específico, las denuncias no solo generaron un desgaste emocional, sino que también afectaron el acceso del padre a su hija durante un tiempo prolongado.

Desde el inicio del proceso, el padre se vio obligado a acudir a la vía contenciosa, ya que la madre no estaba dispuesta a llegar a un acuerdo razonable. Este tipo de situaciones son más comunes de lo que se piensa y pueden tener consecuencias severas:

  • Retrasos en el acceso a la justicia.
  • Estigmatización del denunciado, incluso si es inocente.
  • Impacto emocional en los involucrados, especialmente en los niños.

El calvario judicial y la búsqueda de soluciones

El proceso judicial se extendió por años, con fechas de comparecencia que se alargaban y con un sistema judicial saturado que complicaba aún más el acceso a la resolución del conflicto. La espera y la incertidumbre eran constantes. Entre 2015 y 2016, el padre recibió tres denuncias adicionales, todas ellas con el mismo resultado: falta de pruebas y archivo de las acusaciones.

La frustración del padre creció a medida que se sucedían las audiencias y la relación con su hija se veía afectada por las condiciones impuestas por la madre. Ante la falta de colaboración, fue necesario buscar soluciones a través de medidas provisionales, que aunque no lograron la custodia compartida deseada, al menos permitieron un contacto más regular con la niña.

Avances en el proceso y la importancia de los informes psicosociales

Finalmente, en julio de 2016, después de una serie de consultas y negociaciones, se acordaron medidas provisionales que permitieron cierto contacto entre el padre y su hija, aunque no de la forma que él deseaba. Se solicitó un informe psicosocial, que evaluaría la situación familiar y determinaría la mejor opción para el bienestar del menor.

El informe psicosocial fue decisivo, ya que concluyó que la custodia compartida era la opción más adecuada para el desarrollo de la niña. Este tipo de informes son cruciales en casos de custodia, ya que ofrecen una visión objetiva sobre la capacidad de los padres para cuidar y educar a sus hijos:

  1. Evaluación de la relación padre-hijo.
  2. Análisis del entorno familiar y social.
  3. Determinación de la capacidad de los padres para trabajar juntos en la crianza.

La sentencia y su impacto en la vida familiar

En septiembre de 2018, finalmente se celebró la vista de medidas definitivas, donde se presentó la sentencia que confirmaba la custodia compartida. La alegría del padre al recibir la noticia fue indescriptible, no solo por la resolución favorable, sino porque esto significaba que su hija no tendría que crecer sin una figura paterna activa en su vida.

La sentencia se basó en la doctrina del Tribunal Supremo sobre la custodia compartida y abordó aspectos clave:

  • Capacidad de los padres para asumir la custodia.
  • Involucración activa del padre en la crianza.
  • La viabilidad de la custodia compartida a pesar de la distancia geográfica.

Además, el tribunal enfatizó la necesidad de una relación de respeto y colaboración entre los progenitores, un elemento fundamental para el éxito de la custodia compartida. Este enfoque es crucial, ya que establece un marco de respeto que beneficia emocionalmente al menor.

El cierre del caso y su relevancia social

El desenlace de este caso no fue solo una victoria personal, sino también un ejemplo de cómo un sistema judicial puede y debe valorar el bienestar del menor por encima de todo. Aunque la madre presentó un recurso de apelación, este fue desestimado, cerrando así un largo capítulo de sufrimiento y incertidumbre para el padre y su hija.

Este caso pone de relieve la importancia de abordar las denuncias de violencia de género con seriedad, pero también con justicia. La utilización indebida de tales denuncias puede devastar vidas y relaciones familiares, y es crucial que se garantice un equilibrio entre proteger a las víctimas reales y no perjudicar a aquellos que son inocentes.

La custodia compartida, como se ha demostrado, puede ser una solución que beneficie a todos los involucrados, siempre que se base en el respeto mutuo y la colaboración entre los progenitores. Este caso es un recordatorio de la resiliencia de los padres que luchan por sus derechos y, sobre todo, por el bienestar de sus hijos.

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