José María Alonso critica el olvido de la Abogacía en el debate

La actualidad judicial se encuentra en un punto de inflexión tras la crisis provocada por la pandemia. Ante la necesidad de liderazgo y claridad, surge la voz de figuras relevantes que pueden guiar al sector hacia un futuro más estable. D. José María Alonso, decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), es uno de esos líderes. En esta entrevista, profundizamos en los desafíos que enfrenta la Abogacía y las transformaciones necesarias para adaptarse a una nueva realidad.

La litigiosidad en tiempos inciertos

La pandemia ha dejado una huella profunda en todos los sectores, y la Abogacía no es la excepción. En este contexto, Alonso destaca que, a pesar del parón que se vivió, los abogados continuaron desempeñando un papel clave en la protección del Estado de Derecho. Esta actividad incesante se traduce en un aumento de la litigiosidad, ya que las demandas y conflictos que no fueron atendidos durante el confinamiento ahora se acumulan.

El futuro cercano presenta un panorama complicado, donde se prevé un incremento en la carga de trabajo para los abogados. Según Alonso, es esencial que el sector se prepare para un aumento significativo de casos legales en diversas áreas, lo que podría generar un notable desafío en la capacidad de respuesta de los despachos. Este fenómeno no solo impactará en el volumen de trabajo, sino también en la forma en que se gestionan los casos.

La recuperación económica en la Abogacía

A medida que la economía comienza a reactivarse, la pregunta sobre la recuperación de la facturación en los despachos es inevitable. Alonso advierte que sería ingenuo esperar una recuperación rápida. La erosión sufrida por la Abogacía ha sido intensa, y recuperar los niveles operativos anteriores a la crisis será un proceso que requerirá tiempo y esfuerzo. Las expectativas deben ser realistas para evitar generar ansiedad entre los profesionales del sector.

La recuperación no solo dependerá de la reanudación de actividades, sino también de las decisiones estratégicas que se tomen dentro de cada despacho. Es fundamental que los abogados adapten sus modelos de negocio y exploren nuevas oportunidades en un entorno que ha cambiado radicalmente.

Transformaciones necesarias en el sistema judicial

El estado actual del sistema judicial requiere atención urgente. Alonso subraya que la crisis sanitaria ha agravado problemas ya existentes dentro de la Administración de Justicia. Es el momento de impulsar reformas significativas que transformen la estructura judicial. La implementación de tecnologías, como el expediente electrónico y las comunicaciones virtuales, es crucial para mejorar la eficiencia y reducir la carga de trabajo de los juzgados.

Además, se deben eliminar trámites innecesarios en los procesos judiciales que puedan obstaculizar el derecho de defensa. Para llevar a cabo estas reformas, es necesario contar con la representación de la Abogacía en las comisiones y órganos de gobierno, asegurando que se escuchen las voces de quienes operan en el día a día del sistema judicial.

Medidas del ICAM ante la crisis

Desde el ICAM, se han implementado diversas medidas para mitigar los efectos de la pandemia. Alonso destaca que, desde el inicio del estado de alarma, se ha trabajado con un sentido de urgencia para garantizar que la Institución continúe siendo útil para los abogados y ciudadanos. Esto incluye el desarrollo de servicios telemáticos y líneas de apoyo económico a los colegiados en situación vulnerable.

El ICAM también ha adaptado su área de formación, que está experimentando una transformación hacia un modelo más digital que se espera que perdure. La integración de plataformas online permitirá a los abogados acceder a recursos de formación de manera más flexible y accesible. Esto es especialmente importante en un momento donde la adaptación al cambio es esencial para la supervivencia del sector.

Desacuerdos en la comunidad legal

La reciente decisión del Ministerio de Justicia de declarar hábil el mes de agosto ha generado controversia. La Junta de Gobierno del ICAM ha expresado su rechazo a esta medida, señalando que no considera el bienestar de los profesionales del derecho. Según Alonso, esta decisión ignora el derecho al descanso y la conciliación de la vida laboral y familiar de los abogados.

Además, la efectividad de esta medida es cuestionable, dado que la ausencia de jueces y otros actores del sistema judicial durante el mes de agosto podría dificultar el progreso de los casos. La Abogacía debe ser incluida en las decisiones que afectan a su ejercicio profesional, y la falta de consenso es un punto crítico a abordar.

Ética y publicidad en la Abogacía

El ICAM ha tenido que enfrentar también el desafío de la publicidad ética en el contexto de la pandemia. Han surgido tensiones entre diferentes colegios de abogados sobre la práctica de ofrecer asesoramiento jurídico gratuito en situaciones de crisis. Alonso subraya que hay un marco ético que prohíbe las prácticas publicitarias que puedan dañar la dignidad de la profesión.

El artículo 25 del Estatuto de la Abogacía y el artículo 6 del Código Deontológico establecen límites claros a este tipo de conductas. La Abogacía debe actuar con responsabilidad, evitando aprovecharse del sufrimiento de las personas. En este sentido, el ICAM ofrece un Servicio de Orientación Jurídica para brindar asistencia gratuita a quienes lo necesiten, reafirmando su compromiso con la ética y la integridad de la profesión.

Perspectivas de futuro para la Abogacía

A medida que Alonso se encuentra en el ecuador de su mandato, es fundamental reflexionar sobre los retos que aún quedan por delante. La satisfacción con los logros alcanzados hasta ahora es alta, con un 70% de los proyectos en marcha. Sin embargo, la crisis del COVID-19 ha llevado a replantear estrategias y formas de trabajar dentro del ICAM.

La capacidad de adaptación se ha convertido en un elemento esencial para enfrentar los desafíos. Una visión optimista se centra en la búsqueda de oportunidades que surgen en medio de la adversidad. La Abogacía tiene la oportunidad de reinventarse y de fortalecer su papel en la sociedad, no solo como defensora de derechos, sino también como líder en la transformación del sistema judicial.

El futuro de la Abogacía dependerá de su capacidad para innovar, adaptarse y responder a las necesidades cambiantes de la sociedad. Las voces de líderes como D. José María Alonso son esenciales para guiar a la profesión hacia un camino de recuperación y crecimiento.

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