En un mundo empresarial cada vez más complejo y regulado, el cumplimiento normativo se ha convertido en un aspecto fundamental para las sociedades cotizadas. La Asociación Española de Compliance (ASCOM) ha dado un paso importante al proponer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la inclusión de la función de compliance en el Código de Buen Gobierno. Esta iniciativa no solo busca reforzar la estructura de control de riesgos en las empresas, sino también elevar los estándares de transparencia y responsabilidad en el ámbito financiero.
El código de buen gobierno y su importancia en las sociedades cotizadas
El Código de Buen Gobierno de las sociedades cotizadas es un conjunto de recomendaciones que busca promover la transparencia, la responsabilidad y la ética en la gestión empresarial. Desde su implementación en 2015, ha sido un referente para las empresas que cotizan en bolsa en España, estableciendo normas para la conducta de los consejos de administración y la gestión de los riesgos financieros.
En este contexto, la función de compliance se presenta como una herramienta esencial para garantizar que las empresas operen dentro del marco legal y regulatorio. El cumplimiento normativo no solo protege a la empresa de sanciones legales, sino que también fortalece su reputación y credibilidad ante inversores y clientes.
Propuesta de ASCOM para la inclusión de la función de compliance
El pasado 15 de enero, la CNMV abrió una consulta pública sobre la modificación del Código de Buen Gobierno, y ASCOM aprovechó esta oportunidad para presentar sus comentarios. La propuesta más destacada de ASCOM es la inclusión de la función de compliance como un elemento clave en la Recomendación 46 del código.
ASCOM argumenta que la existencia de una unidad de cumplimiento normativo es vital para construir un sistema de control de riesgos eficaz. Sin esta función, el modelo de gestión de riesgos podría quedar incompleto, lo que podría dar lugar a debilidades en la identificación y control de riesgos. La asociación subraya la importancia de que un regulador de la magnitud de la CNMV reconozca formalmente esta función.
Modelo de control de riesgos basado en “tres líneas de defensa”
Otro aspecto clave de la propuesta de ASCOM es el establecimiento de un modelo de control de riesgos que se base en “tres líneas de defensa”. Este modelo es fundamental para asegurar una gestión de riesgos robusta y eficiente en las sociedades cotizadas. Las tres líneas de defensa son:
- Primera línea de defensa: Las unidades de negocio, responsables de la gestión diaria y el control de riesgos operativos.
- Segunda línea de defensa: Las unidades de prevención y control, que incluyen la unidad de gestión de riesgos y la unidad de cumplimiento normativo.
- Tercera línea de defensa: La auditoría interna, que proporciona una evaluación independiente de la eficacia del sistema de control de riesgos.
Este modelo no solo ayuda a las empresas a cumplir con la normativa, sino que también fortalece su capacidad para anticipar y gestionar riesgos de manera proactiva.
Comparación con las entidades que prestan servicios de inversión
ASCOM también ha hecho hincapié en que los requisitos de organización interna para las sociedades cotizadas no deben ser menos exigentes que los establecidos para las empresas que prestan servicios de inversión. Según la Circular 1/2014 de la CNMV, estas entidades deben contar con una estructura organizativa que incluya una unidad de cumplimiento normativo, una unidad de gestión de riesgos y una unidad de auditoría interna.
La asociación argumenta que es inconcebible que las sociedades cotizadas, que operan en un entorno igualmente complejo y regulado, no estén sujetas a estándares equivalentes. Esta falta de alineación podría poner en riesgo la integridad del mercado y la confianza de los inversores.
Beneficios de incorporar la función de compliance en el código de buen gobierno
La incorporación de la función de compliance en el Código de Buen Gobierno podría traer múltiples beneficios a las sociedades cotizadas, entre los que se incluyen:
- Mejora en la gestión de riesgos: Un enfoque sistemático y bien estructurado del cumplimiento normativo permite a las empresas identificar y mitigar riesgos de manera más efectiva.
- Fortalecimiento de la reputación: Las empresas que cumplen con las normativas y regulaciones generan confianza entre los inversores y otros grupos de interés.
- Reducción de sanciones: Un sistema de compliance robusto puede prevenir incumplimientos que podrían resultar en sanciones financieras y legales.
- Mayor transparencia: La implementación de políticas de cumplimiento favorece la transparencia en las operaciones de la empresa, lo que es esencial para la inversión y la sostenibilidad a largo plazo.
El papel del oficial de cumplimiento en el sistema de gestión de compliance
El oficial de cumplimiento desempeña un papel crucial dentro del sistema de gestión de compliance. Este profesional es responsable de supervisar y asegurar que la empresa cumpla con las normativas y políticas establecidas. Algunas de sus funciones clave incluyen:
- Desarrollo de políticas de compliance: Crear y actualizar políticas y procedimientos que reflejen las normativas vigentes.
- Capacitación y concienciación: Formar a los empleados sobre la importancia del cumplimiento normativo y las políticas de la empresa.
- Monitoreo y auditoría: Supervisar las operaciones de la empresa para garantizar el cumplimiento y detectar posibles irregularidades.
Un oficial de cumplimiento bien capacitado puede ser un verdadero activo para la empresa, asegurando que se mantengan los estándares más altos de ética y responsabilidad corporativa.
Conclusiones sobre la propuesta de ASCOM
La propuesta de ASCOM para incluir la función de compliance en el Código de Buen Gobierno de las sociedades cotizadas representa un avance significativo hacia la mejora de las prácticas de gestión de riesgos en el entorno empresarial español. Con un enfoque en la transparencia y la responsabilidad, este cambio podría contribuir a un mercado más robusto y confiable.
La implementación de un modelo de control de riesgos basado en “tres líneas de defensa” y la equiparación de requisitos para las sociedades cotizadas con los de las entidades de inversión no solo fortalece la estructura organizativa de las empresas, sino que también promueve una cultura de cumplimiento y ética en el sector financiero.
